Al ritmo de una tonada, el cielo se despeja como la lluvia se acerca, el cielo gris me enceguece, y los pastos amarillos me desconcentra, ahí viene un viejo perro que no sabe que hacer de su vida, y con esos ojos me piden misericordia, y así que ahora me dices que soy alguien malo, no es ser malo, es sentirse vivo, sentirse que el error está asechando.
Lo malo y lo bueno, algo tan vago a que alguien te diga que es bueno lo que el creía, y todos lo seguimos, hay tres tipos de personas, los corderos que siguen lo que les manda por los perros, que son los viles que te hacen creer que tu trabajo está bien, ganas algo que crees que esta bien, pero lo único bueno es tu ceguera.
Los cerdos son los repugnantes se alejan de la perspectiva de una oveja que es pastoreada por el perro, el cerdo observa todo como va el trabajo mientras se alimenta del esfuerzo ajeno, engordan con las mentiras que dan, son tan fuertes que ellos mismo se las creen; pero en realidad... ¿Qué es verdad?.
No te disculpes, si fui yo y te di todo de lo peor, para que te alejaras, tu me dijiste que querías más y luego dijiste tengo suficiente, así que no tengo más que dolor que ver a través de tus ojos, nunca me había sentido tan vivo, al fin te veo de una forma en que jamás podría haber sido, así que quédate conmigo esta noche, y enterraremos nuestros problemas junto con nuestras vidas.
Son más que animales.

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